Dia 1.239
Hoy he recibido una llamada "Dios", también llamado "Number One". No he podido atenderla porque en ese momento atendía a un usuario. Sin embargo, tampoco he devuelto la llamada por el mismo motivo que me apresuré a averiguar quién la había realizado: fueron dos timbres cortos del teléfono móvil, lo que me hizo pensar que tan sólo quería dejar constancia de que me había llamado, pero sin ningún interés en que le atendiera.
Mientras espero al siguiente usuario, llamo a Zepelin para proponerle que utilice una grabadora en su conversación con su compañero de trabajo sobre la supuesta manifestación rastrera de "Dios" sobre un aspecto de mi vida privada y de mi ética que, como siempre, pretende poner en tela de juicio con medias verdades. Quizá no sería importante para nadie esta manifestación de "Dios", si no fuese porque ambos somos personas públicas, y su pretensión atenta contra los principios básicos de una Democracia, al más puro estilo mafioso, y me daña enormemente minando mi moral, al falsear públicamente mi honradez.
No he conseguido que Zepelin me atienda al teléfono,tendré que esperar, pero debo hablar con él -antes de que intente averiguar si "Dios" es tan rastrero como ha podido deducir de la conversación con su compañero de trabajo-, pues una vez que lo haga, no podrá volver a preguntar para registrarlo en una grabadora.

